Llevamos más de 2.000 años organizando eventos

Tarragona es una antigua ciudad romana que durante el Imperio romano fue una de las principales ciudades de Hispania y capital de la provincia romana Hispania Citerior o Hispania Tarraconensis.

El nombre completo de la ciudad era Colonia Iulia Urbs Triumphalis Tarraco. En el año 2000, el conjunto arqueológico de Tarraco fue declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Tarraco, la Tarragona romana, nace en el 218 a.c, con la llegada de los ejércitos romanos a la Península Ibérica. Tarragona fue obra de los Escipiones (los hermanos Cneo y Publio Cornelio). Así lo dijo Plinio tiempo después, en el siglo I d.c. En efecto, la fundación de la ciudad se produjo en plena Segunda Guerra Púnica (enfrentamiento entre Cartago y Roma). 

El puerto es punto básico en la formación de la ciudad. Lo mejor conservado, sin embargo, de la época republicana romana es la muralla. Al principio sería simplemente una especie de valla de madera protegiendo el área militar. Después, con la victoria de Roma sobre los cartagineses y la consolidación de Hispania como parte del estado romano, se realiza una construcción en piedra, alrededor del  197 a.c. Y un poco más tarde, rodea todo el recinto de Tarraco, todo el núcleo urbano.

El momento de mayor esplendor de Tarragona como colonia romana tiene lugar en los años 26 y 25 a.c cuando Augusto residió allí para dirigir las campañas contra cántabros y astures. Esa presencia militar hizo que Tarraco creciera urbanísticamente. Muestras de ello son el foro y el teatro romano.

En el año 73 todos los hispanos fueron considerados ciudadanos romanos de pleno derecho. Y además se crearon demarcaciones administrativas nuevas cuya base era la capital provincial. Así, Tarraco, como capital de la Hispania Tarraconensis o Citerior ,tuvo 2 foros, uno colonial y otro provincial. Años más tarde a éste se le añadió el circo.

En el siglo II, momento también de gran auge de la urbe, se construyó otro lugar de entretenimiento: el anfiteatro

El anfiteatro de Tarragona durante el Imperio Romano, fue un espacio para eventos.

Tarraco fue una de las ciudades más importantes de la Hispania Romana. El anfiteatro es un edificio de forma ovalada construido a finales del siglo II d.c. Se encontraba fuera de las murallas, muy cerca de la Vía Augusta que atravesaba la ciudad y poco antes de que la famosa carretera se introdujera dentro del recinto amurallado.

Medía 109,5 por 86,5 metros en total y contaba con una capacidad para unos 14.000 espectadores. Forma parte del conjunto arqueológico de Tarraco.

En su interior se celebraban espectáculos, como los populares combates de gladiadores, luchas con fieras y exhibiciones atléticas.

Con el paso de los años, en ese mismo recinto, los Tarraconenses, hemos organizado eventos de todo tipo. Fiestas de bienvenida a turistas de todo el mundo, festivales de recreación Romana, actuaciones musicales, espectáculos de danza.

En la actualidad, Tarragona, sigue siendo una de las grandes ciudades desconocidas del mediterráneo. Una alternativa diferente, rodeada de muros y piedras que hablan por sí solas.  En Tarragona estamos acostumbrados a organizar eventos, es nuestro día a día. Diables, Castells, Fiestas mayores, espectáculos de calle, conciertos , etc. Una ciudad abierta al mundo que ya lleva más de 2.000 años organizando eventos.

Tarraco Arena un espacio histórico

Dicen algunas crónicas que la construcción de la Plaza de Toros de Tarragona, actual Tarraco Arena, comenzó a gestarse allá por 1881. La idea surgió de la cabeza de Félix Donoso, que había sido alcalde de Tarragona durante la Primera República, y en poco tiempo se le hizo el encargo a Ramon Salas Ricomà, considerado el mejor arquitecto de la época de la ciudad de Tarragona.

Así pues, se empezó a construir un edificio sobre el espacio ocupado anteriormente por el baluarte de Orleáns, en las afueras de la ciudad. Era un punto todavía deshabitado, pero muy bien comunicado, ya que muy cerca estaba el cruce entre las carreteras de Reus y Valls. El permiso del Ayuntamiento para levantarla llegó en febrero de 1883 y la plaza se inauguró por las fiestas de Santa Tecla, a mediados de septiembre.

Aún así, uno de los aspectos más destacados es que la plaza, con una capacidad inicial de 17.000 espectadores, fue una de las primeras obras del Nuevo Modernismo en las comarcas de Tarragona.

Su construcción dejó una importante deuda entre sus constructores.

Finalmente fue a parar a manos de un banco que quebró y cuando ya empezaban a circular rumores sobre un posible derribo, en 1949 lo compró la Diputación de Tarragona por 1,5 millones de pesetas.

Dos años después comenzó la época dorada de la plaza y miles de personas pasaron por sus gradas para ver los mejores torero del mundo.

Aparte, desde el año de su construcción hasta hoy, la Plaza de Toros de Tarragona ha sido escenario de espectáculos y festivales de todas clases: corridas de toros, circo, teatro, festivales, reuniones, sardanas o cabezudos, entre muchos otros eventos.

La plaza disponía de 3 pisos (dos superiores cubiertos) y un redondo de 55 m de diámetro. La construcción de los muros se ejecutó en piedra blanca del país, ladrillos rojos y la fachada era de planta poligonal de 48 lados y con un diámetro de 95 m.

Actualmente Tarraco Arena es un espacio único donde solo se celebran grandes espectáculos, conciertos y eventos corporativos para empresas de todo el mundo.